miércoles 23 de diciembre de 2009

INCONTINENTE


Digo cosas que no quiero decir. La sensación es una puta mierda.
Sentada en los restos de anoche, una colilla se queda pegada en mi codo mientras la resaca me apuñala el alma en forma de tristeza absurda.
Intento vestirme para mi cena pero tengo ganas de vomitar y me quedo tumbada en el suelo. Nunca entenderé el gotelé de mi techo, pero me quedo mirándolo embobada, mientras la noche de ayer me bombardea el cuerpo en forma de taquicardia. Intento pensar y en el esfuerzo un escalofrío me traslada a mi maravillosa velada nocturna de incontinencia verbal. No entiendo nada, quizá no tenga nada que entender, pero entender es algo que me gusta. Una sensación de profunda imbecilidad me recuerda lo bonito que es el silencio y lo mucho que llevaba sin escucharlo. Cierro los ojos para ver mis pensamientos y decido hacer un pacto conmigo misma de mutismo y reflexión. Sigo con la colilla pegada en el codo y extrañamente no me importa demasiado, soy incapaz de moverme. En mi quietud divago sobre los pensamientos que se hacen palabra y una sensación de desnudez me enseña cosas de mí que desconocía. Empiezo a quedarme congelada, pero sigo quieta. Suena el teléfono, suena muchas veces, pero he decidido no ir a ninguna parte y dejo que suene. Abro los ojos y el gotelé me regala imágenes interesantes, entre ellas hay una que me recuerda a Marvin, el robot de la Guía del Autoestopista Galáctico, pienso en Marvin.
He logrado mover mi brazo y la colilla se ha desprendido de mi codo sola, mi gato la mira y se pone a jugar con ella. Sin la colilla en mi codo, amoratada por el frío y con una pierna medio dormida, decido levantarme. Llevo muchas horas en el suelo.
Digo cosas que no quiero decir, la sensación es extraña...

Para los que no hayáis visto La Guía del Autoestopista Galáctico, aquí os dejo un enlace.
http://www.divxonline.info/pelicula-divx/1391/Guia-del-autoestopista-galactico-2005/

¡¡Feliz Navidad!! y temazo de los Funky Lowlives.

domingo 29 de noviembre de 2009

DE MADRID AL CIELO...O HUÍDA A LA CONDAL


Cada vez que vuelvo de Barcelona me cuesta retomar mi romance con Madrid.
Los días posteriores a mi visita condal, como una novia cabreada, hago listas de los defectos de la ciudad...en los sitios de kebab no venden hojas de parra, no hay conciertos de calidad gratuitos, en invierno hace un frío espantoso, los domingos no puedo ir al City Hall, no puedo estar con Laura, no puedo comer en la arrocería Xativa, no hay Juicy Jones, no se ve el mar, se me seca la piel como una pasa...y así, un sinfín de cosas que me hacen plantearme el porqué no cojo una maleta y me largo corriendo de aquí.
El sábado fue uno de esos días. Me levanté y mi casa era un templo polar, el cielo estaba gris como una pesadilla y un camionero gritaba a un ciclista mientras un obrero hacía un gran agujero en mitad de la acera. Madrid parece un gran queso Gruyere de cemento. A pesar de la desidia que sentía hacia mi amante Gruyere, decidí tirarme a las calles de Malasaña de shopping baratieri y picoteo de calidad en LaPalma 60, apuntando sobre seguro para intentar no sentirme más despechada y amenizar mi enfado.
Nos están jodiendo, lo hacen sutilmente para que no nos demos demasiada cuenta, pero jodernos nos joden. Nos cierran los garitos de conciertos, no hay oferta cultural de calidad y cada vez hay menos alternativas de ocio gratuitas.
Puede que en mi cabreo obtuso me esté perdiendo algo, si es así, os ruego que os pronunciéis y me informéis de aquello que ignoro.
Este sábado, sin embargo, tuve un pequeño encuentro pasional con la city, encuentro que me hace pensar que todavía todo no está perdido y quizá tenga que darle una oportunidad más a mi amante cheli.
En el Hombre Moderno, en la calle Pez nº 2, todos los sábados de 15 a 3 de la mañana podréis disfrutar de “¡Qué pasa sessions!”, conciertos, jams, djs cojonudos y ambientazo inmejorable todo gratis. Un oasis entre las zanjas de nuestro accidentado centro urbano.
Os dejo con Taera, grupo que tocó en las ¡Qué pasa sessions! y me sorprendió con un directo estupendo y un soul pop refrescante y divertidísimo. Lo mejor, los tendremos otra vez el próximo sábado.

martes 20 de octubre de 2009

MIS AMIGOS Y OTROS ANIMALES


Sigo sin estar muy inspirada y mira que la noche ha llegado llena de revelaciones, de aquellas que me hacen pensar en lo mucho que se echa de menos a aquellos que son a fuego, de lo cerca que están aunque estén lejos y lo desnudas que se quedan ciertas cosas imprescindibles cuando se interponen mil océanos. Uno siempre se da cuenta de la realidad de uno y de la soledad en general cuando en la noche lo fácil se vuelve complicado y aquello que se rellenó con gas, se disipa y la nada lo inunda. Los huecos que se cubrieron rápido y sin solidez, se hacen más profundos y un eco ensordecedor y doloroso lo llena todo de un silencio terrible.
Entre fieras, en la oscuridad, todo lo pequeño se hace grande y peligroso.
Hoy echo de menos y también echo de más...

martes 29 de septiembre de 2009

TODO...A LA VUELTA DE LA ESQUINA



Vacaciones largas y desidia total.

Cosas que vienen y van, gente que vino, se fue, regresó, desapareció, se transformó...

Hubo ideas olvidadas, cortos, Cádiz, arena, mucha arena, horizontes de plata, atardeceres infinitos, mar, amor, desamor, tristeza, calles desiertas, fiestas, roces de ojos, llagas en el alma y cambio; lo mejor, es que todo estaba a la vuelta de la esquina, esperando, latente.

Ahora giro la cabeza y veo muchos tejados, cienes y miles de ellos, veo veletas, grandes torres, un campanario, alguien que observa y es observado, grúas, antenas, pequeños peatones que parecen juguetitos, coches diminutos, flores de colores, alguien que corre...

Suspendida en este cielo que me tiene atrapada echo de menos, sin embargo, a alguna que otra rubia, a algún que otro moreno y algunas que otras risas maravillosas.

miércoles 5 de agosto de 2009

DESFRAGMENTÁNDOME BAJO LA MISMA LUNA


Sabes quién soy desde el primer minuto entre jadeo y grito.
Sabes quién soy porque era obvia aunque estuviera destilada entre las sábanas moradas.
Sabías todo porque era sencillo y aséptico y aún así hubo preguntas.
La noche deja ver la lluvia seca que se quedó impregnada en los cristales del mirador y bajo la luz turbia, aparecen huellas de tormentas que no fueron mías, polvo de amaneceres y mareas.
Escucho las olas desde mi ventana y el mar de la playa de Bailén gime y se estremece con la luna.
Maulla mi gato a los bañistas arropados;
nadie se atreve a desnudarse en este paraíso de asfalto y cemento y resulta extraño.
El agua tiene la temperatura adecuada y es tan transparente que podría ser onírica, me sumerjo inconsciente y desprovista de todo aquello que me hace igual al resto.
Me miras extrañado con ese gesto que conozco, a pesar de que intenté olvidarlo.
Vuelvo a preguntarme por qué esa mirada tan poco constructiva, si ya sabes quién soy desde que dejé deslizar mis entrañas entre las tuyas.
Abro mis ojos y te miro fijamente, no miro hacia arriba como cuando me da miedo a que me encuentren, enfrento mis pupilas a las tuyas , para que puedas ver lo que es y no lo que imaginas, para que aprendas y no interpretes.
Con ojos secos, sin ropa y ahogándome en tu fango me encuentro con tu hombro, tu pelo y tu discurso destructivo y dañino.
En ese instante, con la luz difusa y la estrella destilada decido abandonarte una vez más.
Sabes quién soy, lo sabes desde que te cogí de las manos y no quise soltarte.
Diluida en la enfermedad de ti me pierdo y te suelto, me desprendo un rato para no odiarte, intentar entender lo extraño de tu ser y no perder la noción de mi dentro de tu distorsión.

lunes 13 de julio de 2009

FIN D-EX SEMANA Y GRATOS ENCUENTROS EN EL MIRADOR


Lo he intentado, me borré de todos los planes peligrosos y me encerré el viernes en la paz del palacete de la Latina. En la retirada me agencié buena lectura, buenas pelis y un artículo por escribir.
El sábado reunión con mi progenitora para desenfundar varios sueños e intentar hacerlos realidad. Al final planeo y me estrello, es lo que nos sucede a los que tenemos la torpeza de planificar. Aparcados los sueños, rico arroz, un par de charlas con manicura, lavado, peinado y marcado y vuelta al calor sofocante de mi hogar para sentarme en mi sillón a intentar no pensar nada en concreto. En la noche, con la opción B y 1984 en mi mirador desistí de no pensar y pensé un rato más largo del que me hubiera gustado. Diluida bajo la luna y sin llegar a ninguna conclusión satisfactoria, me vino a visitar vino, rolex, oli y un par de temazos del overdrive, que me llenaron de dispersión y me alejaron de mis intenciones de asueto solitario embarcándome en una noche de poemas escritos con mi puño y letra y de cama revuelta sin zumo de naranja.
Mi domingo empezó a eso de las dos del mediodía con resaca rara y cita con Joseba y Juan en el Hechizado. Tras algún que otro vino, muchos pacharanes y demasiados brugales con coca cola me dirigí tambaleándome a casa a encontrarme con mis princesas, que por tragedias de esta vida habían estado varios días sin estar en Palacio. Amago de Boloñesa y llamada peligrosa de restos de producción en algún césped cercano. No tengo mucha voluntad y tras pelar y cortar unos cuantos ajos me tiré a las calles con María a agotar lo que quedaba de día en buena compañía. Tras varias canciones y muchas más cervezas, recogí mis restos y me metí en la mochila a Lou Red y un par de colegas más y nos transportamos a casa a comer espaguetis y beber gin tonic caliente con gaseosa al son del tubo. Con la cabeza aún en algún rincón perdido de Es Vedrá, decidí salir del mar y aventurarme por montañas desconocidas. No hubo lagartijas, ni sal, ni mar y no pensé en nada en particular cuando me sorprendió el amanecer en mi cuarto. No hubo reflexión, sólo un olor muy intenso y un grito muy profundo que me hizo sonreír un rato muy largo. De vuelta a la península mucho calor y tú, cerca, lejos, pero siempre tú.

martes 7 de julio de 2009

CRÓNICAS DESDE EL OTRO LADO DEL MAR...


He perdido el norte, el sur, el este y el oeste. Me metí en una avioneta rumbo a Ibiza y en un barco rumbo a ninguna parte. El camino extraño y placentero me trajo desequilibrio emocional y físico, emocional por querer ser en el momento inadecuado y en el lugar equivocado y físico en forma de líquidos descompensados en mi oído y el consecuente mareo vital desde entonces. Me perdí el desfile gay entre desfallecimientos y visitas a hospitales de campaña y decidí indagar en el mundo de los electrones y los imanes en la paz de la casa de mi amiga Marta, que se ha convertido en mi particular destino cuando estoy convaleciente. El fin de semana del orgullo, mientras Madrid rugía envuelta en un arco iris de sexos de colores y variados sabores, yo intentaba dilucidar el porqué de muchas cosas que pasan sin que uno sea realmente consciente de ellas. En la reflexión sólo llegue al anhelo de cosas complicadas, que disfracé de preciosos tonos violetas, rosas, amarillos en homenaje a lo que se mecía por la capital. Hice una oda al amor sin importar las consecuencias y estas, sin duda, llegan y cuando lo hacen son devastadoras y traen de regalo culpabilidad en tonos grises, negros y algún que otro quebranto del alma.
Embarcada en la inconsciencia y en el no pensar demasiado crucé un trozo de mar para encontrar los susurros y la piel, las noches y el día y un compartir sin pensar demasiado. Me fui temblando en una mezcla de alegría y terror, en una euforia que amenicé con gin tonics y un par de autocomplacencias para sentir que lo que hacía era necesario y más fuerte que mi propia conciencia. Me gustaría decir que me arrepiento de la travesía, pero no puedo. En ella se mezcló una luna con un bosque y con mi corazón abierto y expuesto como hace tiempo no lo sentía, se fundió una tarde, mil tardes, mil ganas y un gemido que se quedó diluido entre el murmullo de las chicharras que nadie consiguió exterminar. Le siguió una noche en vela con mil preguntas sin respuesta, paseos bajo las estrellas y alma revuelta. La mañana vino como una resaca, con el estómago pequeño, mareo, el sentimiento de no estar haciendo lo correcto y la consecuente frase de no volveré a...De vuelta, con la tortura en forma de collar agarrándome el cuello, fugaz encuentro con George, socio de sueños en un tiempo que ahora me parece muy lejano. Le huelo y me huele extraño, nos abrazamos y lloro por algo que no tiene nada que ver con nosotros y lo que fuimos.
En silencio me despido de todo lo que me apasiona y de todo aquello que un día me apasionó y me quedo vacía. En el vacío no se escucha nada, no se siente nada, no se sabe nada y no hay lugar para absolutamente nada. Intento respirar despacito y entender porqué me siento tan extraña, al empezar a ahogarme desisto de entender y respiro fuerte y profundo.
Sentada enfrente de mi ordenador me da la sensación de pender de un hilo muy fino, con el cuerpo desequilibrado decido dejarme caer y me estampo contra el suelo.
Sin saber muy bien donde estoy, cierro los ojos y te veo, la distancia le da paz a mi cabeza, pero no hace que deje de tener ganas de abrazarte y de compartir algún que otro proyecto en algún rincón perdido de África.