domingo, 13 de julio de 2008

ENTIENDO...O NO


No es que siempre tengamos que entender todo...pero en la medida de lo posible, hay que intentarlo.
Allá van reflexiones en voz alta, algunas cosas que entiendo y otras que desgraciadamente jamás entenderé.
CAPÍTULO 1. UNA MUJER ALTRUISTA.´
Esta es una historia sobre los que dan sin querer recibir nada a cambio, a pesar de que eso, quizá, sea demasiado complicado de entender, a veces, para aquellos que, lamentablemente, piensan que todo siempre se hace por algo y para algo.
Regina no era una persona excepcional, incluso a veces era más imperfecta de lo que quisiera. Vivía en un barrio céntrico de Madrid en un pequeño apartamento, en el que se echaba de menos la luz, a pesar de ser luminoso y el silencio, a pesar de ser bastante silencioso.
Hacía unos meses que mantenía una relación con un chaval de su barrio de la infancia. No era una historia de amor como ella hubiera querido, de hecho, a veces, no entendía realmente que le había hecho enamorarse de Carlos pero, por alguna extraña razón, se sentía realmente bien con él y, a pesar de que los inicios fueron complicados, había llegado a un equilibrio realmente maravilloso...o por lo menos eso creía.
Carlos estudiaba arte dramático en una pequeña escuela municipal, cerca de la casa de Regina. El curso estaba terminando y para la fiesta de clausura, cada uno de los alumnos tenía que llevar algo de comer. Carlos siempre se jactaba de que no cocinaba mal, es más, siempre hablaba sobre los ricos arroces que hacía, aunque Regina nunca los había probado. Una vez Carlos le hizo la cena, preparó chuletones y setas a la plancha y le salieron bastante bien, es verdad que tampoco tenía mucha complicación pero, Regina sabía valorar ese tipo de detalles. En fin, gastronomías aparte, Carlos tenía que llevar algo preparado por él a la fiesta de clausura y, como él es así, dijo a sus compañeros que llevaría una empanada, ¿una empanada?...valiente Carlos. Sabía que se había pasado un poco con la propuesta y decidió que, cabía la posibilidad de que Regina le preparara la empanada y así se lo propuso. A Regina le gusta cocinar, pero su cocina es pequeña e incómoda, por eso no cocina tanto como quisiera, pero accedió a la propuesta de Carlos, con cariño.
El día de la fiesta Regina tenía un día verdaderamente complicado, pero fue previsora y el día anterior preparó el relleno de la empanada y compró los ingredientes para la masa. La mañana de la fiesta, Regina tuvo un par de reuniones complicadas, y la tarde se complicaba aún más, ya que tenía una fiesta de despedida de un compañero de trabajo. Tras las reuniones, Regina fue a casa corriendo y se puso como loca a preparar la empanada. Mientras preparaba la masa, vio un bote de mermelada de fresa para repostería, que compró cuando tenía su empresa de catering, y en un alarde de altruismo, decidió, ¡qué coño!, preparemos también una tarta, total, en el horno hay sitio para las dos cosas.
Regina preparó una empanada y una gran tarta de fresa para la fiesta de clausura de Carlos. Regina estaba realmente contenta, la tarta tenía una pinta estupenda y la empanada también, sabía que a Carlos le iba a encantar y que iba a quedar fenomenal con la gente de su teatro.
Al caer la tarde, Carlos tenía que ir a recoger la tarta y la empanada a casa de Regina. Regina se lo había dejado preparado todo en la cocina, bien empaquetado para que fuera más fácil de transportar, pero como la tarta era una sorpresa, decidió llamarlo para que fuera previsor, y si podía fuera con el coche a recoger las cosas, ya que pesaban bastante. Regina llamó ilusionada a Carlos y le contó lo que había hecho. Y aquí, aquí es donde los planetas debieron de alinearse, porque todo lo que pasó después fue una locura total.
Carlos se puso furioso con Regina por haber preparado la tarta, le parecía un exceso, incluso le insinuó que no la llevaría a la fiesta. Regina se puso muy triste, ya que estaba teniendo un día bastante duro y todavía le faltaba la fiesta de despedida de su compañero de trabajo. Creyó que Carlos tendría un mal día y que se le pasaría. Pensó, que a nadie le podía molestar que hubiera preparado una tarta y se quedó tranquila. Pero cuando Carlos llegó a su casa la volvió a llamar enfadadísimo, le dijo que no se iba a llevar la tarta, que porqué había preparado eso, cuando él sólo quería una empanada, que no era necesario y que no se la iba a llevar. Regina no entendía nada, ¿cómo podía molestarle tanto a Carlos que hubiera preparado una tarta además de una empanada?,
Regina le dijo a Carlos que lo había hecho de forma totalmente altruista, Regina era así, no era la persona más altruista que conocía, pero realmente quería a Carlos y, eso si, Regina cuando quería, lo hacía de verdad y no le costaba nada hacer cosas altruistas por las personas que quería, y sí, era un poco excesiva, pero ella era así y creía que no hacía nada malo siendo como era.
Carlos le dijo que se llevaría la tarta, pero que todo le parecía una mierda.
Tras la fiesta de despedida de su compañero de trabajo, Regina cogió un taxi y fue a la fiesta de clausura del teatro de Carlos. En el taxi Regina llamó a Carlos, él ya no parecía tan disgustado y ella decidió que no le iba a tomar en cuenta lo que había pasado.
Cuando Regina entró en la fiesta, todos la aplaudieron, estaban alucinados con la empanada y la tarta, Carlos, sin embargo, seguía bastante raro.
Carlos le volvió a recriminar el exceso, le dijo que él había quedado como un pelele porque su novia le había preparado tanta comida, que la gente había traído cosas más normales, no paraba de decirle cosas raras, malas. Regina le miró con los ojos llenos de lágrimas y se fue corriendo de la fiesta.
Regina nunca entendió lo que había pasado, y creo que en realidad nunca lo entenderá. No había nada que entender, porque Regina no había hecho en absoluto nada malo.
En el mundo está lleno de gente desagradecida, triste, cobarde, gente contenida, gente que no sabe valorar las cosas hechas porque sí, sin razón aparente. Y es que no siempre las cosas tienen que hacerse por un motivo en concreto, y cuando son así, son realmente maravillosas, son excepcionales e increíbles. Me encanta la gente que hace cosas de forma altruista, que te regala algo porque sí, que te dice que te quiere porque si, que te sorprende porque si, sin pretender tener nada a cambio. Esas personas son las que me gusta tener cerca, las que hacen que mi mundo cobre sentido. Estas pequeñas reflexiones se las dedico a ellas, a mis amigos del alma, esos que con su forma de ser me hacen sentir que entre tanta mierda, todo esto tiene sentido.

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